Los italianos, haciendo referencia al sexo, pasan los últimos días de cada año repitiendo "quien lo hace el primer día del año, lo hace todo el año" (chi lo fa a capodanno lo fa tutto l'anno). ¿Qué pasaría si tomáramos esto y lo repitiéramos cada año? Por ley de atracción e indudablemente, todos nos esmeraríamos en tener relaciones el primer día del año y, por lo tanto, nuestro convencimiento generaría que todos tengamos una vida sexual activa cada año.
Ahora bien, si nos alejamos del plano meramente terrenal y comenzáramos a repetir esta frase con objetivos distintos ¿Qué sucedería? Por ejemplo: "Quien sonría a principio de año, sonreirá todo el año.", obviamente la lista podría ser eterna pero lo fundamental sería que todos repitamos principios básicos y fundamentales para que la humanidad evolucione y el planeta emerja de la oscuridad que actualmente no consideramos.
Recordemos que si el día más caluroso de la historia todos sopláramos en dirección al polo, lograríamos que se derrita.
Sonreir, amar, evitar prejuicios, reducir el ego, sincerarse, cantar, bailar, etc., harían que nuestro libre albedrío deje de ser libertinaje para convertirse en pura LIBERTAD.
viernes, 25 de diciembre de 2009
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Amor creativo en forma de cocktail...
De tener que describirme, diría que soy un director de arte con sutiles roturas de esquemas, sosteniendo un campari blanco con una aceituna observadora y un escarbadiente en función de brújula que no indica dirección sino un objetivo, una redactora culta y luminosa, con aires de simplicidad despojada, escritores que deslizan de su cabeza por firmes toboganes espiralados; que mira teniéndome en cuenta, me acerco y animo a brindar porque el valor de hacerlo, justifica los medios.
lunes, 24 de agosto de 2009
De tiempos, deseos y posibilidades...
Luego de una profunda y personal despedida, “Nos veremos en un futuro” fue la frase doliente que cerró un capitulo de esta reciente y añeja historia, proveniente de alguna vida pasada, no pisada, con raíces que se cruzan, dos tallos paralelos y las hojas de sus copas que, en común fotosíntesis, oxigenan una apuesta a un porvenir tan presente que el mismo reloj cree permanecer inmóvil.
Inmóviles mariposas encuentro en la boca de mi estómago, lo suficientemente quietas para ayudarme a pensar pero siempre listas para ayudarnos a volar. Me acompañan al caminar hacia la cima de una montaña donde me detengo a charlar con Dios; me siento, lloro lo suficiente para hidratar mis labios, inhalo oxigeno puro y desde el origen de mi alma, ellas me ayudan a gritar tu nombre que, sin hacer eco, como el graznido de los patos, es recibido por el universo, quien ilumina de paciencia mi razón y deja abierto mi corazón.
Inmóviles mariposas encuentro en la boca de mi estómago, lo suficientemente quietas para ayudarme a pensar pero siempre listas para ayudarnos a volar. Me acompañan al caminar hacia la cima de una montaña donde me detengo a charlar con Dios; me siento, lloro lo suficiente para hidratar mis labios, inhalo oxigeno puro y desde el origen de mi alma, ellas me ayudan a gritar tu nombre que, sin hacer eco, como el graznido de los patos, es recibido por el universo, quien ilumina de paciencia mi razón y deja abierto mi corazón.
sábado, 22 de agosto de 2009
Complicación situada
En mis manos huelo tu cuello, resbalo por tu perfume, me ataja tu corazón; nado en un mar de pasiones mientras tus labios me hablan de amor, las palabras de indecisión y los actos hablan de ti.
Una pausa nos abre los ojos, los pasos del minutero desbordado de segundos, hacen eco en la complicidad de los autos mudos de un estacionamiento, tan silenciosos como las dos almas que se encuentran en tu coche dando la bienvenida al amor. Luego de tres tardes, de verte a cuentagotas, te encuentro de madrugada.
Duermo. La alarma rabiosa se entrepone entre tú y los consejos desteñidos de un Freud cinematográfico. En colores te vivo, en blanco y negro te recuerdo, con palabras que laten de rojo, acunando tu tristeza, haciéndose cómplices de tu sonrisa. Sonrisa de libertad, que guiará tu camino como también el de aquella pequeña alma que te eligió hace poco más de un año entre millones de madres en el mundo; sonrisa de libertad que a su vez simplificará esta situación tan complicada.
Una pausa nos abre los ojos, los pasos del minutero desbordado de segundos, hacen eco en la complicidad de los autos mudos de un estacionamiento, tan silenciosos como las dos almas que se encuentran en tu coche dando la bienvenida al amor. Luego de tres tardes, de verte a cuentagotas, te encuentro de madrugada.
Duermo. La alarma rabiosa se entrepone entre tú y los consejos desteñidos de un Freud cinematográfico. En colores te vivo, en blanco y negro te recuerdo, con palabras que laten de rojo, acunando tu tristeza, haciéndose cómplices de tu sonrisa. Sonrisa de libertad, que guiará tu camino como también el de aquella pequeña alma que te eligió hace poco más de un año entre millones de madres en el mundo; sonrisa de libertad que a su vez simplificará esta situación tan complicada.
domingo, 26 de julio de 2009
La amante y la bailarina
Engordo la bitácora y tomo conciencia de ser dueño de palabras que hacen de mí, la hiedra que te enamore en primavera y te abandone en otoño; observo que hay escritos con dedicación para un amor anónimo que nunca se hizo cargo.
Un “tac, tac, tac” incesable pero pausado de mi birome me hace pensar, ella se convierte en la perfecta bailarina sobre la rayada pista de hielo, la traje hasta aquí para transformar ideas en palabras pero termino dejándola caer; me mira cómplice con una mirada en otro idioma que no es suyo ni nuestro, nos lo trajo el universo, la dejo reposar.
Me pregunto cuántas veces la cuchara golpeó la taza y el azúcar rayó el café mientras revuelvo entre sus gestos de amante negada con afán de encontrar el origen de su principio de interés y me topo con la borra de su historial recurrente.
Amanece un nuevo hoy, el café ya se enfrió, la bailarina despierta entre mis dedos para decirle a aquella amante que de no haberse aferrado a sus propias espinas, hoy, la rosa la acogería entre sus pétalos.
Un “tac, tac, tac” incesable pero pausado de mi birome me hace pensar, ella se convierte en la perfecta bailarina sobre la rayada pista de hielo, la traje hasta aquí para transformar ideas en palabras pero termino dejándola caer; me mira cómplice con una mirada en otro idioma que no es suyo ni nuestro, nos lo trajo el universo, la dejo reposar.
Me pregunto cuántas veces la cuchara golpeó la taza y el azúcar rayó el café mientras revuelvo entre sus gestos de amante negada con afán de encontrar el origen de su principio de interés y me topo con la borra de su historial recurrente.
Amanece un nuevo hoy, el café ya se enfrió, la bailarina despierta entre mis dedos para decirle a aquella amante que de no haberse aferrado a sus propias espinas, hoy, la rosa la acogería entre sus pétalos.
martes, 14 de julio de 2009
Donde te llevo?
Una pregunta al aire, una propuesta sin fin… La puerta abierta a un viaje casi sin destino, con tiempos inexactos ya escritos, o talvez no. Te ofreces a esperar jugando a incentivarme, a seducirme detrás de la sonrisa que no veo, que me lleva al abrazo que nos damos a pesar de la distancia.
Son semanas las que llevo con tu nombre en el sombrero que cada mañana apoyo sobre el pensamiento, rebobino mi línea de tiempo, tropiezo con ese octubre de hace tres abriles y abrazo una realidad pasada más que actual, coincidente con el futuro de esta tarde que intenta envejecer durante la noche.
La noche rechaza las arrugas dándole a las sábanas la forma que añoramos del abrazo discontinuo pero eterno, el que nos hace entender que hay personas que nos hacen sentir emociones irrepetibles, que nunca más tendrán lugar.
El lugar, me pregunto cual será el lugar físico donde seremos dos elipses coincidentes, y en que lugar de la línea de tiempo sincronizaremos la respiración, los latidos para dejar que el sudor conjunto de nuestras palmas nos dé la tranquilidad de que ambos estamos nerviosos, tan nerviosos como cuando estemos por tomar aquel vuelo que tuvo origen en tan solo una pregunta, “dónde te llevo?”.
Son semanas las que llevo con tu nombre en el sombrero que cada mañana apoyo sobre el pensamiento, rebobino mi línea de tiempo, tropiezo con ese octubre de hace tres abriles y abrazo una realidad pasada más que actual, coincidente con el futuro de esta tarde que intenta envejecer durante la noche.
La noche rechaza las arrugas dándole a las sábanas la forma que añoramos del abrazo discontinuo pero eterno, el que nos hace entender que hay personas que nos hacen sentir emociones irrepetibles, que nunca más tendrán lugar.
El lugar, me pregunto cual será el lugar físico donde seremos dos elipses coincidentes, y en que lugar de la línea de tiempo sincronizaremos la respiración, los latidos para dejar que el sudor conjunto de nuestras palmas nos dé la tranquilidad de que ambos estamos nerviosos, tan nerviosos como cuando estemos por tomar aquel vuelo que tuvo origen en tan solo una pregunta, “dónde te llevo?”.
domingo, 22 de febrero de 2009
Besoterapia
Podemos darle la bienvenida
a la noche que nos acompaña,
yo te abrazo con la vida
pero tu coraza aún no se daña.
Tus ojos me muestran
tu vida de ayer
y tus gestos presentan
lo que hoy deseas hacer.
Hay agua corriendo en tus venas
desde que abandona tu corazón,
con glóbulos de penas
pero vacíos de amor.
Mi brazo derecho te envuelve
y a la besoterapia te invito,
te acomodas de repente
y a tu alma me remito.
Es la mente quien te frena,
como dándote un castigo,
quien de golpe te envenena,
sin rencores te despido.
a la noche que nos acompaña,
yo te abrazo con la vida
pero tu coraza aún no se daña.
Tus ojos me muestran
tu vida de ayer
y tus gestos presentan
lo que hoy deseas hacer.
Hay agua corriendo en tus venas
desde que abandona tu corazón,
con glóbulos de penas
pero vacíos de amor.
Mi brazo derecho te envuelve
y a la besoterapia te invito,
te acomodas de repente
y a tu alma me remito.
Es la mente quien te frena,
como dándote un castigo,
quien de golpe te envenena,
sin rencores te despido.
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